Antes que nada me permito disculparme por el uso de un
«cartoon», también conocido como «caricatura», para la explicación de estos
conceptos que son sumamente vagos, difusos y son empleados de forma incorrecta;
pero su aclaración nos ayudará a comprender de una mejor manera algunos
fenómenos que se presentan en el capitalismo y su incidencia en nuestra vida
diaria.
El uso del «cartoon» no es para nada mal intencionado, sino
que simplemente soy un fan de la animación.
7:18 min La Competencia burguesa.
Cuando Marx habla de competencia, se refiera a la
competencia bajo el sistema capitalista y esto no debe mal interpretarse; pero
desafortunadamente siempre se mal interpreta. En cada época se proyecta una
forma distinta de competencia, y es lo que no entienden los “analistas”. En el
mundo feudal también existía la competencia pero esta era distinta a la actual;
también en el mundo antiguo y clásico, como los griegos atenienses o la roma
imperial, existía la competencia entre productores pero ésta es diferente a la
moderna forma de manifestarse.
La competencia burguesa y capitalista no es análoga, ni
tienen el más mínimo parecido, a la competencia entre deportistas, como entre
dos boxeadores o dos ciclistas; o la competencia entre músicos, escritores,
estudiantes etc. Los capitalistas, sobre todo la burguesía, no buscan competir
sino eliminar, en el mal sentido de la palabra, a sus competidores con el
objetivo de centralizar el mercado, y esto a su vez los lleva a centralizar
cada vez más los medios de producción.
Hagamos una analogía para explicarnos mejor. Los boxeadores compiten «deportivamente»; no buscan arruinarse lastimándose al máximo para romperse un hueso, o causarle a su contrincante un trauma craneal para incapacitarlo de por vida, y nunca más pueda competir. No buscan eliminar al competidor para centralizar, monopolizar, el acto deportivo del boxeo; pero para los capitalistas del boxeo, ese sería su sueño dorado.
Tal es la situación entre boxeadores y competidores
análogos, que éstos crean una serie de reglas para el combate deportivo; es de
importancia notar que estas reglas nacen por la propia iniciativa de los
competidores, y que por evolución histórica se transforman a una institución
aceptada, incluso entre la sociedad; es decir, aquellos que no son boxeadores y
no participan en ello, aceptan las reglas del boxeo e incluso las aplican para
evitar la degradación a una competencia vulgar en su propio oficio o actividad
—karate, por ejemplo—. Pero estas instituciones sociales tarde que temprano son
cooptadas (secuestradas) para la enajenación del trabajo.
8:00 min La
Enajenación
Nuestro personaje, «La robot adolescente» es convencida por
todo el discurso vulgar del capitalista para destruir a la competencia; ella se
ha enajenado, y cumple cabalmente con su objetivo mostrado por las escenas
donde obstaculiza a sus colegas.
Marx habla sobre la enajenación del trabajo y del
trabajador, pero no la define de forma explícita; todo indica que para él era
demasiado obvio el término de enajenación. Pero al no estar definida
explícitamente, se cae en una serie de interpretaciones inadecuadas, que en vez de investigar el concepto de enajenación a
través de la historia y observar su evolución, tratan los textos de Marx como
entidades reveladoras de la verdad, y que dicha verdad se encuentra oculta por las palabras del
autor, por lo cual, leen y releen y vuelven a releer los textos,
convirtiéndolos, luego, en entidades sagradas; que aunque lo nieguen, su
comportamiento los delata.
La enajenación es todo el proceso «social» necesario para
convertir un objeto en mercancía. El que un individuo produzca trigo y el otro
maíz, no por ello están produciendo mercancías; pero si deciden intercambiarlos,
es preciso realizar toda una serie de actos para llegar a un acuerdo entre las
partes y lograr el intercambio: los objetos se han enajenado. Mas sin embargo,
lo decimos en abstracto para simplificar, pues el solo hecho de que solo dos
individuos lleguen al acuerdo, no por ello existe la enajenación, pues esta es
una cuestión social. Pero este acuerdo y los resultados del proceso de
intercambio pactado, puede, con el paso del tiempo, irse aceptando entre los
individuos hasta que es de aceptación social, general , manifestándose como una
acción promedio y esperada; es aquí en donde podemos decir que el objeto se ha
enajenado, se ha convertido en una mercancía en y para la sociedad.
Con esto podemos comprender entonces; la enajenación del
trabajo. Hay un momento histórico en donde el ser humano, abstracto, es
convertido en mercancía. Decimos en abstracto para designar que, ni todo ser
humano es convertido en mercancía, ni todo ser humano que es convertido en
mercancía lo quiere ser, pero a ojos de los enajenadores, ciertos individuos
con ciertas características son «potencialmente enajenables»; los negreros no
enajenaban a los blancos para vender y comprar esclavos blancos, debían tener
la característica de ser negros, o al menos, no ser blancos, como los indígenas
del continente americano.
Pero como anteriormente mencioné; una cosa es enajenar el
trabajo, y otra cosa que el trabajador acepte la enajenación; cuando lo acepta,
decimos entonces, que el trabajador a quedado enajenado: La enajenación del
trabajador. ¿Qué implica esto? el trabajador acepta que es una máquina viviente
para producir ganancias o beneficios a quien ha comprado o rentado la mercancía-trabajo.
Como ser enajenado que es; acepta las directrices y toda la ideología vulgar de
la enajenación, como la ideología de la competencia vulgar del capitalismo
explicada en la analogía de los boxeadores. Pero cuando decimos que «acepta» la
enajenación, nos referimos a una aceptación dogmática e incondicional sin
posibilidad de observar contradicción o contestación alguna; el trabajador no
enajenado, comprende que debe hacer su trabajo y que parte de su trabajo
consiste en la generación de ganancias al capitalista, y además, tiene
conciencia de los actos e ideologías vulgares, aunque no puede evitar realizar
dichos actos; piénsese en los periodistas y presentadores de las noticias
televisivas que no tienen muchas alternativas cuando les piden que mientan en
sus redacciones o realicen una manipulación de la información. Es por ello que
los capitalistas, en los puestos claves de sus empresas, como la redacción y
presentación de noticias, requieren de un personal que tenga un cierto perfil
para no caer abatido en depresión o desmotivación, ante las “exigencias”
competitivas; que traducido del lenguaje burgués al lenguaje real; requieren de
trabajadores enajenados para llevar a cabo la competencia burguesa, es decir:
La competencia vulgar.
8:30 min La Alienación
Para desgracia de los capitalistas, los individuos somos
seres sociales y no todos, o mejor dicho, la amplia mayoría no somos sociópatas
en potencia. Parece absurdo pero los socialistas vulgares, como los leninistas,
y demás, son incapaces de ver que "alineación" se escribe diferente a
"alienación"; y en sus ridículas conjeturas, creen que “alienación”
significa cuando un individuo está a favor del capitalista, defiende el sistema
capitalista, cierran filas para defender a los capitalistas.
La alienación son todos los efectos psicológicos provocados
por la enajenación del trabajo. El ser explotado, presionado, ser un objetivo
ideológico de sus discursos para convencer a realizar actos vulgares
"competitivos" y demás argucias, van generando presión psicológica
que se manifiesta en formas muy variadas, como la frustración, depresión,
desmotivación, odio, y estas terminan siendo descargadas, también de formas muy
variadas. Es bien sabido de cómo algunos trabajadores realizan actos vulgares
para dañar las mercancías, como orinar en los artículos; en los restaurantes,
escupir en las bebidas de los clientes; en las tiendas de mascotas, golpeando y
maltratando a los animales; al llegar a casa, golpeando a la mujer. Está más
que confirmado, que una gran cantidad de trastornos psicológicos son causados
por cuestiones laborales.
10:46 El Keynesianismo
Es mejor que cavar
zanjas para darle trabajo a los asalariados.
¿Se percataron que existe un leit motiv? El leit motiv es
un tema o tópico que se repite con cierta insistencia: Es mejor que cavar
zanjas.
En resumidas cuentas, Keynes —economista que por medio de
una investigación, recomienda usar los recursos del estado para impulsar el
trabajo entre otras cosas más— implica el uso de los recursos públicos para
salvar el capitalismo. La riqueza social termina en los bolsillos privados de
los capitalistas, sobre todo a los de la construcción que realizan las obras
públicas por encargo del propio estado; obras que hemos de decir, no son
productivas; nos referimos a que no son productivas puesto que no se están
creando mercancías, por lo cual, se está creando infraestructura necesaria para
la producción y/o transporte de mercancías, cuando no hay tal producción que
justifique tal infraestructura. Metafóricamente es construir un puerto sin
existir nada que comerciar.
Pero ¿acaso las ventanas, puertas, cemento necesarias para
la construcción de infraestructura no son mercancías? Esto es uno de los
problemas de los economistas, no saben distinguir entre uno y otro; para ellos,
todo artículo fabricado es una mercancía. Y para su desgracia, no hay nadie que
demande esas ventanas, esas puertas y ese concreto, ni siquiera entre la propia
burocracia; son en resumidas cuentas, obras faraónicas que impulsan a una rama
muy particular de la industria.
¿Y qué sucede con los trabajadores de la construcción? Al
impulsar las construcción de infraestructura se incentiva la contratación de
empleados que reciben un salario ¿este salario es igual, mayor o menor al
anterior de una crisis? Por el momento no podemos determinarlo. Pero este sirve
para comprar mercancías, las cuales, hemos dicho, no se está creando una mayor
masa de mercancías, y al existir esa mayor contratación de trabajadores de la
construcción, presionan la demanda de mercancías de primera necesidad, lo cual tiene como consecuencia el incremento
del precio de la canasta básica. Para desgracia de los economistas la canasta
básica es el verdadero dinero detrás de todo el fetichismo dinerario, y al
aumentar el precio de esta, implica una menor capacidad para comprar mercancías
que no pertenezcan a la canasta básica: televisiones, automóviles, radios,
ventanas, cemento; lo cual lleva invariablemente a la deflación por una parte,
y a la inflación por la otra.
—Nota; recuerde que un capitalista es un empresario que
contrata y usa trabajo asalariado para la producción de mercancías o servicios.
Un burgués es un capitalista que coopta (secuestra) las instituciones públicas
para su beneplácito. Todo lo anterior se aplica también para el socialismo vulgar, es decir, el capitalismo de burócratas, ergo, la burocracia que contrata y usa trabajo asalariado para la producción de mercancías o servicios—
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