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La Ciencia Política y la fundamentación filosófica.


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e argumenta que el análisis consiste en separar los elementos del todo. Y en la ciencia política, como cualquier ciencia, debe analizar su objeto de estudio bajo tal fundamento. También se afirma que la ciencia es ordenada, sistemática y que cuenta con un lenguaje especial, usualmente simbólico. Pero no debemos interpretar el uso de símbolos como un acto de jactancia académica. 
La ciencia utiliza los lenguajes simbolizados no para la presunción de los estudiosos o para el incremento del ego de los intelectuales: son para liberarnos de las reacciones emocionales que nos distraen de la descripción adecuada de los fenómenos sociales. Y en nuestro caso, se trata de una situación sumamente excepcional. No existe un área del conocimiento en donde las pasiones desenfrenadas se encuentran en un estado tan reactivo, a la espera de la más mínima insinuación para hacerse valer dentro de su peso específico en su radio de acción.
Los términos ‘burócrata’, ‘servidor público’, y ‘trabajador del estado’, dentro de su significado literal y lexicográfico,  describen una misma actividad. Pero es inconfundible que cada término tiene una carga emocional que provoca en el auditorio trilladas reacciones emocionales. El término ‘burócrata’ es utilizado para mostrar cierto grado de desaprobación, mientras que ‘servidor público’ es un término que despierta o intenta despertar un sentimiento loable. Mas sin embargo, el término ‘trabajador del estado’ es, en definitiva, más neutral que los otros dos.
Debemos abandonar el uso indiscriminado de términos no neutrales, y tomar el sano camino de la elaboración de un lenguaje neutral propio de la ciencia política, para abordar la creación de un lenguaje formal y simbolizado; y mantenernos libres de toda inadecuada interpretación.

Pero más importante es el evitar hacer definiciones con lenguaje emotivo. Es realmente debatible si merecen llamarse definiciones aquellas que se realizan con este tipo de lenguaje. Existen ejemplos humorísticos que pueden puntualizar mejor esa idea, como cuando una persona define ‘casado’ como ‘persona sin derecho’ o define ‘anillo de compromiso’ como  ‘el grillete de un hombre’.  
Uno de los ejemplos más notables sobre como el uso de un lenguaje no ad hoc provoca una distracción de la verdadera intención científica, ha sido el término ‘peso’, que tiene distintos sentidos; como el sentido físico, el cual lo define como: masa x aceleración de la gravedad. Y el sentido nutricional, el cual afirma que el sobre peso es inconveniente para la salud. Pero las asociaciones que gravitan sobre el término han hecho concluir que toda disminución del peso es saludable. Ésta imprecisión académica a traído resultados desafortunados y se ha llegado al extremo de la disminución del peso por deshidratación del cuerpo o por la disminución de la masa muscular por medio de productos comercializados.
Un ejemplo contemporáneo y más esclarecedor es sobre las afectaciones económicas provocadas por el uso del término “influencia porcina”, la cual afortunadamente, se cambió por el término más neutral de A H1 N1
No es de sorprendernos que la ciencia médica haya creado todo un vocabulario neutral para evitar mal interpretaciones hasta en el paciente más quisquilloso.
Es claro que si queremos elaborar una teoría sobre política será difícil redactar una descripción de los hechos imparcial si hacemos referencias con términos tanto despectivos como loables como: burguesía, inversionista, empresario, poderoso, obrero, peón, proletariado
 Por ejemplo, si definimos el socialismo como, sistema político que democratiza la economía, debemos rechazar esa definición por el uso del término democratizar, pues éste despierta en el lector promedio toda una serie de asociaciones psicológicas por el carácter loable de la democracia, y le distrae de la descripción de los hechos. A la par, definir capitalismo como sistema económico que asigna eficientemente los recursos, adolece con el mismo problema y debemos rechazarla.
Por ello, las demás ciencias han creado su propio lenguaje simbólico para alejarse de tales reacciones causadas por el lenguaje. Pero el atributo más importante de un lenguaje simbólico: es la enorme  economía que implica el uso de los símbolos.
Piénsese en las matemáticas y el gran ahorro de escribir una serie de multiplicaciones repetitivas:

A x A x A x A x A x A x A x A  = B

Con la introducción de la definición de exponencial:

A8 = B

En definitiva es mayormente económico. Las definiciones en la ciencia son hechas para reducir una cadena de oraciones y palabras extensas, pues entre mayor es la cadena de términos es cada vez más difícil captarla. ¿Podríamos visualizar la siguiente relación numérica? 

Propuesta 1: «El negativo del segundo término, sumado a lo que resulte de la raíz cuadrada de: el segundo término al cuadro restado al cuádruplo de la multiplicación del primer término por el tercero. Para luego, el resultado que de, dividirlo por el doble del primer término., solo para encontrar una respuesta. Para encontrar la segunda respuesta, lo que se obtuvo de la raíz, ahora en vez de sumar, debe restarlo con el negativo del segundo término, y lo que resulte, debe dividirse entre el doble del primer término».

Resulta en efecto, torpe, tratar de describir una serie de relaciones más o menos complejas dentro de un razonamiento. Con el uso de símbolos, podemos describir mejor la propuesta 1 como:

Que corresponde a la formula general para encontrar los puntos donde se intersectan la parábola de una ecuación cuadrática respecto al eje de las abscisas. 

 Hemos de advertir que las definiciones no deben agregar nada a la teoría que se formula. Las definiciones son simples reducciones que ayudan al investigador a ser más precisos, bautizar nuevos descubrimientos o clasificaciones, o simplemente ahorrar tiempo en escribir sus informes. 


Ejemplo de ello es el uso del símbolo del punto en la multiplicación, para no confundirlo con la variable ‘x’, y así pasamos de: x x y

a escribir: xy

Pero las exigencias del desarrollo del sistema matemático hicieron que se implantara la yuxtaposición[1] de términos como significado de multiplicación.  Y así pasamos ahora:

xy = (df.)  xy

La definición no debe afirmar algo que no haya sido demostrado anteriormente dentro de la teoría. Sería confuso para un individuo comprender el significado de la multiplicación, si previamente no se define qué denota el símbolo ‘x’ (por). El símbolo ‘x’ no es más que una definición para liberarnos del proceso tedioso de realizar sumas repetitivas como:

2 + 2 + 2 + 2 + 2 + 2 = 10

Así, introducimos ‘x’ como abreviación de esa suma repetitiva y establecemos que:

5 x 2 = (df.) 2 + 2+ 2 + 2+ 2

Note el lector que luego de la igualdad se coloca (df.). Puede leerse como ‘es igual por definición’. Esto se acostumbra en el medio filosófico para dejar explicita la definición, sin embargo, los matemáticos tienden a usar el símbolo de la igualdad para establecer estas definiciones[2].

·         En retrospectiva; primero debemos comprender el proceso de la suma para definir la multiplicación; para luego definir la yuxtaposición como nuevo símbolo o procedimiento definido

Recordemos que la yuxtaposición fue definida en función del símbolo ‘•’ y ésta fue definida en función de ‘x’; por último,  el propio símbolo de la cruz fue definida en función de la suma repetitiva.
El tratar de definir la suma es posible, pero innecesario. Ésta es intuitivamente obvia y podemos prescindir de ella. Pero esta noción es fundamental para definir los siguientes argumentos.
Es preciso comprender la filosofía que hay detrás de esto. En el desarrollo sistemático hay un orden coherente en la aparición de los símbolos y definiciones dentro de la teoría: Este es el significado de ‘conocimiento ordenado’ en la ciencia. Pero qué es lo que podemos entender de un tratamiento científico, ordenado y sistemático de la política. Algunas vertientes son:

Cualquiera de los valores jurídicos y políticos derivados de los 2 modelos clave correspondientes –la justicia y el bien común- deberán de ser investigados en la conexión causal de la mencionada deducción inductiva (…) o como inducción-deductiva cuando se trata de relacionar el caso equidad con el concepto de justicia[3]”.

Debemos alejarnos de las ambiguas y vetustas argumentaciones académicas y centros universitarios. Si bien, podemos presumir que la interpretación de conocimiento ordenado en la ciencia es más cuestión de estética del formato escrito[4] o una serie de pasos sugeridos.

La clave sobre estas observaciones es:

·         Los nuevos términos de la teoría se definen en función de la noción que se sobre entiende en la teoría.

Este procedimiento provoca otra característica importante en las definiciones de un desarrollo sistemático.  Pero para ello daremos un breve ejemplo.
Es claro que 5 x 2 = 10, pero que sucede si no conocemos cuantas veces es sumado el 2 de manera repetitiva para que tenga como resultado 10. De manera simbólica:

“  “ x 2 = 10

Sabemos obviamente que 5, pero no debemos confundir esta obviedad con la filosofía que hay detrás de esto. Para no expresar la cadena larga de palabras como: ‘Cuantas veces debe sumarse repetitivamente el 2 para dar 10’ se utiliza el símbolo ‘÷’ y así denotamos:

10 ÷ 2 = 5

Pero si queremos un desarrollo sistemático y ordenado, debemos definir ‘÷’ en función de ‘x’ para ganar precisión. La definición es clara:


10 ÷ 2 = 5, si y solo si, 10 = 5 x 2

Con ésta ganamos una mayor precisión del significado de la operación ‘÷’ y dejamos atrás la las ambiguas frases como: ‘cuantas veces cabe el 2 en el 10’, ‘cuantas veces puede dividirse el 10 en 2 partes’ etc. 
Esta es una definición distinta a las primeras[5], las cuales se reservaban para la simplificación de una larga cadena de oraciones, como la suma repetitiva.
Lo importante de este ejemplo en el desarrollo sistemático es que el nuevo símbolo puede eliminarse a favor de la noción intuitivamente clara.
Bajo este principio, podemos prescindir del nuevo símbolo en cada incidencia o aparición de ‘÷’ para explicarla en función de la noción de la multiplicación la cual es intuitivamente inteligible.

En las ciencias formalizadas y más avanzadas como en las matemáticas o física, este procedimiento es usual, aunque no tan evidente como para que los científicos sociales hayan dado cuenta de esta característica. Por ejemplo, se define fuerza como el producto de la masa por la aceleración:

F = m a

A su vez, la aclaración se define como el cambio de velocidades a través del tiempo:

a = v2v1 / t2 – t1

Por último, la velocidad se define en función de distancia y tiempo:

v = d / t

Como podemos notar, las nociones básicas e intuitivamente inteligibles son los conceptos de distancia, tiempo y masa, para definir los conceptos de velocidad, aceleración y fuerza. Debe observarse que los conceptos de masa, tiempo y distancia son nociones indefinidas.
Es curioso observar el uso indiscriminado, en los trabajos teóricos de ciencia política de los diccionarios lexicográficos; aquellos que contienen el uso promedio o común de los términos. Generalmente se usa el diccionario de la real academia española como una especie de autoridad inapelable para asignar significados a los términos dentro de la teoría. Luego de ello, se establece una interpretación en base al significado del D.R.A.E.
Hubiese sido un inconveniente si Newton hubiese fundamentado sus razonamientos comenzando su obra como:

“Según el diccionario de la lengua inglesa, fuerza es…”

A esta arraigada costumbre no podemos más que llamarla metodología de diccionario o filosofía de bolsillo.


 






[1] Colocar los términos juntos o pegados.
[2] Esto causa gran confusión entre los estudiantes de matemáticas al no explicárseles cual es el sentido de dichas identidades, sobre todo en calculo diferencia e integral.  
[3] Aurora Arnaiz Amigo. Ciencia Política, Ed. UNAM, 1999, Cap. Metodología de la C. Política, pag: 448
[4] No es atrevido sospechar que ésta interpretación a provocado una obsesiva inclinación por la forma estilística del escrito o del orden requisitorio de temas en el desarrollo de una tesis.
[5] Algunos filósofos tienden a llamarlas definiciones operativas u operacionales

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